¿Qué es el diseño territorial?

AOVA Lab| Diseño Territorial y Estilos de Vida
Comba Internacional
Colombia – Bogotá

¿Qué es el Diseño Territorial?

Todos los espacios geográficos que conocemos y que
pertenecen a una comunidad que los habita son, ante todo, un lugar transformado y cargado de significado por sus habitantes, es decir, producido. Las características específicas que los definen se modificaron o se mantuvieron por una serie de decisiones específicas, que fueron unas, pero pudieron haber sido otras.

Con la inmensa variedad de ecosistemas, las relaciones entre hábitat-comunidad de cada lugar cambian. El entorno es quien modela las sociedades y da forma a las culturas para que sean estas mismas las que moldean el entorno según lo que vayan necesitando; al territorio se le va dando forma, significado y uso, se lo va diseñando. Podría decirse entonces que el espacio es un producto técnico. Este efecto sinérgico, recíproco y simultáneo entre producción de cultura y paisaje, constituye y efectúa un “imaginario ideal” de territorio para sus habitantes, lo que se podría llamar, en otras palabras, un “Diseño Territorial”.

Todo aquello que se evidencia en la cultura nace de un mismo camino, el de la técnica; el “saber hacer”. De esta forma se constituye la inmensa variación de culturas, de saber(es) hacer. ¿Construyen las viviendas del mismo modo los pueblos originarios de Nueva Zelanda que los de Colombia?, ¿Tejen igual?, ¿Tienen sistemas agrícolas similares?, ¿Se asientan de la misma forma?

Toda expresión o transformación material en el espacio natural o artificial viene precedida por el pensamiento; todo ambiente antes de ser construido ha sido imaginado. Este resultado final, que emerge de nuestro imaginario, está cargado de significados; es la proyección. Sin embargo, otra forma de ver el Diseño territorial es como el proceso de modelar constantemente el paisaje para alcanzar eso que ya ha sido imaginado. La línea divisoria que separa estas dos formas de entender el diseño puede borrarse, dejando el concepto como uno solo: mientras proyecto el imaginario, lo voy construyendo, modelando y habitando. El diseño sería así una acción constante, determinada por el pasado (saberes ancestrales), accionada en el contexto del presente y proyectada por el imaginario del futuro. Por eso, está en nosotros la decisión de ser más o menos intrusivos con nuestros territorios. Si un territorio indígena está lo menos intervenido posible, es porque así lo han decidido. O, dicho desde otra perspectiva, si La Tierra esta pasando por una crisis ambiental, es porque la decisión de adoptar un paradigma determinado ha permitido tal desequilibrio.

El Diseño territorial es la oportunidad de construir desde el colectivo el futuro, es compartir y discutir los imaginarios, los sueños y deseos, pero también las necesidades para vivir en un mejor territorio y poder alcanzar un mayor bienestar. El Diseño Territorial es entender las realidades particulares y las comunes para poder desarrollar estrategias necesarias, eficientes y eficaces que permitan alcanzarlo, es hacer también una buena planificación y una muy buena gestión para lograr el objetivo.

Proyectar o diseñar la transformación del territorio para un futuro es pensar en las generaciones que vienen, es darle usos ecológicamente amigables y posibilidades de estilos de vida; es atribuirle uno o varios sentidos y significados para que las personas que lo habitan puedan lograr un bienestar y se sientan identificadas; es construir un entorno que parezca le menos diseñado posible; tiene que estar hecho para quienes lo habitan, tanto no humanos como humanos; es construir un mensaje que pueda ser evocado por cada lugar; es entender qué hay, cómo funciona, para qué me sirve y cómo le puedo sacar provecho; ¿Para quién y para qué? Pero también entender a quién perjudico con una u otra decisión. Un buen Diseño territorial es consecuente en todos sus detalles aun cuando nace de una mirada holística e integradora, está al servicio del bienestar común más que del de unos pocos. El Diseño Territorial debe ser tan bien diseñado como sea posible, por tanto no debe ser hecho por unos pocos, más bien por la mayor cantidad de gente que pueda participar en el proceso.

El problema del diseño (ideal del territorio), planificación (estrategias para conseguir el ideal), ordenamiento territorial (regulación del uso del suelo), gestión territorial que es la acción de dirigir o administrar el desarrollo territorial (ejecución de lo planificado desde los diferentes sectores, comunidades, labores), es que hoy está a cargo de algunos pocos, especialmente de los que menos conocen el territorio. ¿Cómo construir lugares de bienestar si quienes los habitan no son escuchados?

Por último, los territorios deben ser diseñados para atraer, por su particularidad y por su esencia, deben ser “magnéticos”, como diría Eduardo Barroso. Además de beneficiar a sus habitantes también lo debe hacer con la población flotante que confluye en él, para que se lleve una experiencia única y memorable.

¿Por qué diseñamos el territorio?

Una vez dijo Baptiste, “La diversidad es la forma en que la vida se expresa para responder a un ambiente determinado, es la exploración de las posibilidades para vivir”. Por lo mismo, cada lugar de vida es distinto, es particular.

Al igual que el resultado de una evolución natural, donde la diversidad es la bandera de las expresiones de vida, no es de extrañarse que la diversidad provoque tanta distancia o tanta cercanía entre los pueblos. Las culturas son, básicamente, modeladas por su entorno natural. La necesidad de la cultura es porque ésta no reemplaza, sino complementa, lo natural del ser humano; no nacemos como seres meramente culturales ni como seres naturales autosuficientes. Esta condición del ser humano de moverse entre estas dos esferas es lo que genera no solamente una interdependencia con el territorio en el que se habita sino una red densa y compleja de relaciones con éste, la llamada Cosmogonía. En otras palabras, si hemos nacido en una bioregión que produce salmón en las ladera de un nevado, seguramente nuestras creencias, costumbres y prácticas sociales estarán determinadas por ello. ¿Tienen las comunidades salmoneras de Canadá la misma cultura que las de Chile? Con esta cosmogonía o forma de entender el mundo, las sociedades van exigiéndole también al territorio, van explorando, como diría Baptiste, una posibilidad de vivir; van tomando decisiones, que, por la experiencia, determinarían un mejor vivir; van diseñando su lugar de vida.

Siguiendo con el punto antes descrito, se podría decir que debería haber tantos diseños territoriales como sociedades localizadas. Pero ¿es posible hablar de múltiples diseños cuando la globalización ha traído tanto homogeneización en la forma de operar la tierra?, ¿Cómo en un país tan diverso cultural y geográficamente como Colombia pueden confluir tantos diseños territoriales?


¿El proceso de diseño? Participación y Co-diseño

Contribuir, ayudar y permitir a los procesos de Diseño territorial en Colombia ha sido desde hace ya varios años, el quehacer de Comba internacional, quien dedicado a perseguir el bienestar colectivo desde un pensamiento estratégico ha participado en la co-construcción de los imaginarios colectivos para el territorio con el que sueñan.

De la experiencia adquirida se puede decir que, como en cualquier proceso de diseño, las metodologías pueden ser variables y no hay una sola ruta. Sin embargo, hay algunas puntos indispensables para asegurar que el resultado final sea lo suficientemente innovador, satisfactorio, equitativo y democrático:

  • Debe haber una contundente participación ciudadana.
  • Debe haber una construcción colectiva del imaginario del territorio.
  • Debe haber un conocimiento y reconocimiento de la realidad territorial que comprenda las virtudes, las características físicas y culturales, los problemas y desafíos y las potencialidades.
  • Debe apostar a un estilo, o mejor, debe haber una toma de decisiones que sean coherentes con el imaginario.

El diseño siempre empieza por escuchar y conocer la demanda.  Es necesario empezar por oír a  la gente a través de una “escucha sensible” capaz de ver más allá de sus necesidades a corto, medio y largo plazo, también a sus aspiraciones y deseos. En conjunto y en colectivo se van construyendo las apuestas del territorio. En consecuencia con el querer, el poder y el decidir del colectivo territorial.

Con la metodología participativa y de construcción desde los colectivos territoriales o Método Kinético, creado por Alfonso Rodríguez Linares, director general de Comba Internacional, se genera una comprensión distinta y la opción de integrar el sentir, el pensar y el proponer. Con la participación integrada, la mirada técnica de los sectores se complementa con la mirada técnica de los territorios. Esta misma metodología descifra los distintos códigos sociales y estéticos de cada territorio, clave para hacer diseño, ya que trabaja desde esas diferencias.

Hoy más que nunca Colombia se enfrenta a un reto que comprende el poder de la participación. Además de ser un acuerdo de la Habana, han venido ocurriendo acciones, por parte de la sociedad civil, para enfrentar procesos con los que no se está de acuerdo y que perjudican directamente los territorio y sus habitantes. La participación empieza a perfilarse, después de mucho tiempo, como el inamovible de la planificación y sobre todo del diseño del territorio nacional.

Igual de importante, se debe definir eventualmente en palabras o imágenes, sencillas, comprensibles y memorables una razón de presente y una visión de futuro, posible y soñado. Haciendo un breve discurso, verbal, grafico y visual, multiplicado y adoptado como una declaración acerca de la ciudad o del territorio. Si bien hay diseños a diferentes escalas, también lo es su planificación. Uno de los desafíos es poder integrar cada uno en una visión aún más grande, de país. Lo importante es que, para dicha integración, se debe entender las realidades de las unidades territoriales. Donde cada visión local va construyendo una visión general desde lo nacional.

La mirada holística del Diseño Territorial es, además, integradora de múltiples aristas importantes que convergen en un territorio, por tanto, entre más diversidad exista en los participantes, mejor. No todos tienen la misma realidad ni todos saben de lo mismo. Esto mismo refuerza desde distintos puntos, no solo las propuestas, sino también el diagnóstico de la trama territorial: sectores, minorías, quehaceres, economías, paisajes culturales e identidad natural conforman este entramado que permite reconocer la identidad y potencialidad territorial y sus posibles estilos de vida. De acuerdo a ello, se plantean las apuestas estratégicas que conforman la planeación del territorio. Atender en Colombia los diferentes intereses (hablando por los estilos de vida y no por el beneficio individual) es ejercer un pensamiento estratégico que surge desde el pensamiento colectivo y ante todo lo beneficia.

Las propuestas de soluciones deben contemplar siempre el colectivo de la biodiversidad. Si bien es cierto que en el diseño, en la mayoría de casos, el Ser Humano es quien ha estado en el centro, es hora de contemplar el entorno como una unidad interdependiente. Esto facilitará un mejor resultado para conseguir el bienestar y salud colectiva.

¿Para qué diseñamos?

La aproximación a un territorio para quien poco conoce de él, tiende a ser terriblemente riesgosa, más aún en el caso de quienes creen saber sobre los territorios. Se ha logrado comprobar, que ese saber sin conocer, que lleva a los que saben a opinar, proponer y aún más a determinar, sobre el uso y abuso de los territorios, produce los resultados catastróficos que afectan el presente y futuro de los mismos y quienes hacen que ellos existan.

El planeta que existe hoy, con sus sistemas y sus modelos de desarrollo, sus economías y sobre todo su forma de entender el concepto de naturaleza, es el resultado de la toma de decisiones en el pasado, de las apuestas, de los estilos que se pusieron como bandera y que primaron sobre otras miradas y otras prácticas. Es, entonces, por esta toma de decisiones del pasado, que los conflictos por la tierra existen; la sobreexplotación de los recursos, la contaminación de los ecosistemas y de la atmosfera, entre muchos otros, son hoy un problema de la sociedad global.

Teniendo en cuenta la realidad global, regional, nacional y hasta la local, es hora de empezar a tomar mejores decisiones sobre lo que queremos para nuestras futuras generaciones. Es tiempo de construir un mejor sistema de vida, bien sea mejorando el que existe o creando uno nuevo. Es necesario cambiar la forma de operar sobre nuestros territorios. Hacer el cambio empieza por poner la toma de decisiones (o al menos su participación) en manos de aquellos que verdaderamente conocen los territorios, basándose en cómo se imaginan o desean su lugar de vida. En Colombia es tiempo de co-construir, co-imaginarse y co-diseñar un nuevo país.

Imaginar el territorio desde el colectivo no tiene otro fin que convertir lo soñado en posibilidad.

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